LA VIDA ES UN GIMNASIO DE EXPERIENCIAS PARA ENTRENAR CÓMO QUIERES VIVIR Y QUÉ QUIERES TRANSFORMAR


LA VIDA ES UN GIMNASIO DE EXPERIENCIAS PARA ENTRENAR CÓMO QUIERES VIVIR Y QUÉ QUIERES TRANSFORMAR


¿Y si todo lo que me llega y todo lo que vivo es un entrenamiento y una práctica para aprender a vivir de una manera más armónica, más auténtica, más genuina, más coherente conmigo misma?

Cada vez pienso con más frecuencia y con más fuerza que todas las experiencias que aparecen en mi vida y que me atraviesan tienen un propósito y son un regalo.

Hay una persona en mi vida, que cuando estoy lúcida, le considero un maestro y, cuando estoy metida en el huracán (tengo que reconocer que cada vez con menos frecuencia), le haría desaparecer de mi vida. Las experiencias que comparto con esta persona suelen ser muy intensas emocionalmente y me hacen ver muchas cosas. Como dice una amiga: cuánto más intensa es una experiencia (‘positiva’ o ‘negativa’) más grande es el regalo que trae. Pues cada vez creo más en esta afirmación.

A lo largo de mi vida mis relaciones con los demás se han basado más en el miedo y las expectativas que en la autenticidad y en la libertad. Relaciones con mi familia, relaciones con mis amigos, con mis compañeros…

En este momento la vida me presenta muchas experiencias para practicar el sentirme libre de pensar diferente, de obrar como creo que es lo mejor para mí y para los demás sin temer a los juicios y a los conflictos.

Mis relaciones de pareja, hasta ahora, siempre se han basado en el miedo y en la creación de expectativas por ambos lados. Mi última relación me ha servido para abrir los ojos y hacer consciente este hecho. Todavía recuerdo y sigo experimentando, ya con menos intensidad, los nervios y el  miedo que me daba decirle a esta persona que iba a hacer algo determinado, sintiéndome como una niña pequeña que le va a pedir algo a su padre con quién no tiene confianza. Estas experiencias me han ayudado a su vez a dar un paso hacia adelante en la relación con mi padre y diferenciarme de él dejándole de ver como la autoridad. ¡Guau!

Últimamente esta persona, al estar dolida con nuestra separación, me está confrontando con muchas situaciones de aprendizaje para que yo me atreva a decir y actuar como creo que es la mejor manera sin intención de herir gratuitamente y, a la vez, sin sentirme culpable cuando él se enfada porque tiene formadas unas expectativas sobre como yo tengo que actuar y lo que debo hacer que no se cumplen nunca. El otro día realicé unas acciones pensando que le estaba facilitando la vida y resulta que, como en el tercer movimiento no hice lo que él esperaba y creía que era lo correcto, se enfadó enormemente. Ya no veía lo que yo había hecho, sino lo que no según sus expectativas. ¿Cuál es mi aprendizaje? Seguir haciendo lo que creo correcto y no tener miedo a las reacciones de la persona que tengo enfrente, ya que cada uno es responsable de cómo se toma las experiencias que le toca vivir. Dejo se sentirme responsable de las emociones y reacciones de los demás.

Dejo de sentirme cohibida e intentando actuar como creo que quieren que actúe porque cuando existen expectativas puestas en mi haga lo que haga no las voy a cumplir. Esto me ha hecho ser consciente de las expectativas que yo misma he puesto en los demás y que me han llevado al conflicto con ellos y a la frustración.

Estoy entrenando para que el enfoque de mi siguiente relación sea desde otro punto, con otro paradigma, otras formas de actuar, sin expectativas, con más libertad, más coherencia conmigo misma y más autenticidad desde el principio.

Qué liviana me voy sintiendo. Qué gozada ir soltando peso de mi mochila. ¡¡¡¡¡Las expectativas pesan mucho!!!!!!

Este aprendizaje se extiende también a mi hija, que está viendo que si tú crees que algo es coherente contigo hazlo a pesar de las reacciones de la persona de enfrente, que tal vez esté pensado en él, en sus propias creencias de lo que es un comportamiento correcto o incorrecto, en su bagaje por la vida, y éste no tiene por qué coincidir con el tuyo. Ella encuentra, de momento, mucho conflicto cuando le dice a una amiga algo que le hace enfadar y me veo muy reflejada.  Además, me siento muy identificada con ella cuando se siente responsable de las emociones y reacciones de los demás. Qué maravilla poder ayudarnos mutuamente y compartir este proceso tan bello.

¡¡¡¡¡¡¡Todo este proceso es un aprendizaje para las dos tan maravilloso!!!!!!!, que solo puedo decir: Gracias maestro.


 

Comentarios

Entradas populares