EL ORGULLO
EL ORGULLO
Antes de seguir escribiendo artículos en mi blog he decidido
hablar sobre una emoción muy importante en la expresión de las opiniones: EL
ORGULLO.
En este blog hablo de mis experiencias y vivencias, las
cuales provocan opiniones en mí. Cualquier realidad, por llamarle de alguna
forma, crea en cada persona una interpretación diferente y esto da lugar a
opiniones totalmente dispares. La misma ‘realidad’ cada uno la vemos de una
forma completamente distinta. Por tanto la ‘realidad’, que nos pudiese parecer objetiva,
no lo es y, por tanto, nuestras opiniones son absolutamente subjetivas,
dependiendo del bagaje de cada uno, de las experiencias vividas, del momento de
la vida e incluso del momento del día en que nos encontramos.
El orgullo, que culturalmente se ha considerado una emoción
‘positiva’, yo siento que te ancla en el pasado, te hace más rígido, te pone en
alerta, a la defensiva, te quita energía, te lleva a la confrontación y no al
diálogo. Cuando estamos orgullosos de algo no hay posibilidad de cambio porque
pensamos que perderíamos el respeto de los que nos rodean por no ser fieles a
nuestros principios (otro tema del que se podría hablar). Creo que el orgullo
es una de las emociones más importantes por las que se producen las guerras. El
defender algo de lo que estamos orgullosos lleva hasta a matar a otro ser
humano como en el caso de las religiones.
Yo he vivido y he experimentado a lo largo de mi vida el
orgullo por mis opiniones. Este orgullo me ha llevado a muchas discusiones, a
no escuchar al otro para que no me convenciera de sus ideas, a mucha ira y
rabia, a defender a capa y espada algo sin opción de cambiarlo por honor a esas
opiniones. Me voy dando cuenta que todo cambia, que lo que antes era bueno ahora
es malo para la salud, que lo que a algunos les va bien a otros no les
conviene. Y poco a poco voy soltando el apego a ‘mis opiniones’ y empiezo a
pensar que son una opinión entre muchas. De esta forma, no necesito luchar por
ellas con la energía que eso requiere. A veces vuelvo a caer en el orgullo y
acabo discutiendo acaloradamente por defender una idea con la que tal vez
mañana ya no esté de acuerdo, porque todo cambia. Un patrón de comportamiento
no se puede cambiar de la noche a la mañana pero soy consciente de ello observándolo
y poco a poco esos momentos van disminuyendo.
El miedo a parecer un pelele al que nos come la cabeza
cualquiera no nos permite abrazar la idea que en ese momento nos viene bien.
Nuestra realidad cambia y el mundo también, ¿qué hay de malo en cambiar con él?
Al final nos perdemos muchas oportunidades beneficiosas para nuestra vida por
no apearnos del burro del orgullo.
Cuando dejamos el orgullo ya no somos vulnerables a las
opiniones de los demás, a la necesidad de validación externa, a las críticas y
ataques. Cuando hablas con alguien dando una opinión de la que te sientes
orgulloso necesitas tener razón y que tu interlocutor te dé su validación. La
otra persona pensará que te crees mejor que él y se pondrá a la defensiva
iniciando la confrontación que no lleva a ninguna parte porque los dos se
sienten orgullosos de lo que piensan por lo que es inamovible.
El orgullo a tu país lo único que lleva es a tener que
defenderlo, ¿de qué? Es una emoción que crea ataque automático. ¿No sería más
fácil sentir alegría por vivir donde vives y de esa manera no hay tema de
confrontación porque simplemente te gusta?
Alguna vez le he dicho a mi hija: ‘qué orgullosa estoy de ti
por lo que has hecho o por lo que eres’, automáticamente pienso que ya no hay
lugar para el cambio. Siento que ese orgullo cae como una losa sobre el niñ@
que ya no puede hacer las cosas de forma diferente. Además, tú misma te expones
a la decepción porque has puesto unas expectativas que, en general, no se
cumplirán.
El otro día volvió a aparecer en una situación con mi hija y
no cedí a una petición suya simplemente por orgullo, no porqué fuera malo para
ella, me estaba dando cuenta y no podía retroceder en mi decisión.
A mi alrededor veo como personas, que están orgullosas de su
país, de su coche, de sus opiniones, viven de forma rígida, a la defensiva
porque en cualquier momento tienen que defender sus propiedades, enfadadas con
el mundo por no pensar como ellos y no cumplir con sus expectativas, de forma
agresiva y con mucha ira. Se sienten incomprendidos y frustrados porque piensan
que su opinión es la verdad absoluta y que todo el mundo debería pensar como
ellos.
¿Te has parado a observar cómo el orgullo te afecta? Si está
en nuestra vida siento que lo mejor que podemos hacer es observarlo y ser
conscientes de cómo nos maneja, la solución no pasa por ignorarlo y meterlo
debajo de la alfombra porque se hace más fuerte desde ese escondite, ni tragárselo
porque se indigesta. Si elijes la opción de observarlo y mirarte cada vez que
reaccionas dirigido por él, sin juicios ni reproches, poco a poco se irá
diluyendo.
Sandrita, respecto al orgullo Marcelus Wallace en Pulp fiction lo deja muy claro: “Es posible que durante el combate sientas una ligera punzada. Será el orgullo, que intenta joderte. ¡A la mierda el orgullo! El orgullo siempre hace daño, no te ayuda jamás. Lucha contra esa mierda. Porque dentro de unos años, cuando estés gozando de la buena vida en el Caribe, te dirás a ti mismo: joder, Marcellus Wallace tenía razón.”.
ResponderEliminarMe encanta ver un comentario nuevo en el blog. Gracias Andrés por tu tiempo para escribir aquí y que te recuperes pronto.
EliminarGracias por compartir tus experiencias Sandra! El orgullo por definición "es arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia", y yo añadiría apego. Apego a creencias, a la necesidad de tener la razón, de ser reconocido o mejor dicho de ser aprobado. Es como bien dices, falta de flexibilidad, rigidez; pero el primer paso es ser conscientes de ello, observar cuando actuamos o reaccionamos por orgullo, ser humildes, reconocerlo y rectificar. Aplaudo tu iniciativa al escribir sobre este tema y reconocer abiertamente que eres humanamente perfecta!
ResponderEliminarQué ilusión me hace tener un comentario tuyo que siempre me ilumina el camino. Gracias Angélica por tu aportación!!!!. Me alegra contar con otras ideas que suman.
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